América > Norteamérica > México > Teotenango, museo y zona arqueológica

Teotenango, museo y zona arqueológica

Estimula tu imaginación y trasládate en el tiempo con una visita a la zona arqueológica de Teotenango en Tenango del Valle, México.

VISITA TEOTENANGO EN TU VIAJE A TOLUCA

UBICACIÓN DE LA ZONA ARQUEOLÓGICA DE TEOTENANGO

En tu próxima visita al Valle de Toluca, no olvides incluir una excursión a la zona arqueológica de Teotenango. Si bien este asentamiento prehispánico no es tan popular como otros, te garantizamos que no sufrirás ninguna desilusión ante las imponentes construcciones que hallarás, además del interesante museo, al que también podrás acceder.

Este sitio arqueológico se encuentra situado al poniente de Tenango del Valle, en el Estado de México, a unos veinte kilómetros de la ciudad de Toluca, sobre el cerro Tetépetl o Cerro de piedra. Por ser este cerro un lugar demasiado pedregoso y de difícil acceso, la ciudad se asentó en realidad en su meseta, y es en la ladera norte del cerro, en el lugar llamado Ojo de Agua, donde se inicia la ocupación entre los años 650 y 750 d.C. Se han diferenciado cinco períodos de desarrollo, que abarcan cerca de mil años y terminan con el traslado de la población hacia la nueva villa española de Tenango del Valle por parte de los conquistadores.

SIGNIFICADO DEL NOMBRE DE TEOTENANGO

El nombre de Teotenango proviene de la lengua náhuatl y puede traducirse en español como “lugar de la muralla divina”, ya que se compone de los vocablos teotl (divino), tenamitl (muralla) y co (que indica lugar). Además de los mexicas, otra civilización importante que se asentó en esta zona fue la de los matlatzincas, quienes debieron utilizar otro nombre para referirse al lugar en su idioma. Sin embargo, este nombre se ha perdido, dado que los conquistadores españoles conservaron el de Teotenango para bautizar a la población como Villa de Teutenanco, alteración que empeoraría posteriormente hasta convertirse en Tenango del Valle, que es la denominación que se conserva actualmente.

MUSEO ARQUEOLÓGICO DR. ROMÁN PIÑA CHAN

Lo primero que encontrarás al acceder al recinto es el Museo Arqueológico Román Piña Chan, que recibe su nombre en honor a este ilustre arqueólogo mexicano. Te aconsejamos visitarlo antes de iniciar el ascenso hacia la zona arqueológica para que te familiarices con la historia del periodo preclásico que se expone en sus salas. El inmueble se construyó para resguardar los hallazgos de la excavaciones realizadas entre 1970 y 1975, y se compone de tres salas permanentes, una sala temporal y una librería. Alberga una importante colección del Altiplano Central, que incluye herramientas de piedra y de cobre, vasijas y esculturas de la cultura matlatzinca, así como piezas arqueológicas teotihuacanas, mexicas y aztecas. El museo está muy bien organizado y las indicaciones son claras, pero también ofrece un servicio de visitas guiadas por si requieres una explicación más profunda y detallada.

VISITA A LA ZONA ARQUEOLÓGICA DE TEOTENANGO

Una vez acabada la visita al interesante museo, podrás dirigirte hacia la zona arqueológica. Aunque el ascenso no es complicado, DINKtravelers te recomienda vestir ropa cómoda, calzado deportivo y, a ser posible, gorra o sombrero y protector solar, con el fin de que puedas desplazarte sin problemas por el recinto.

El sitio de Teotenango alcanza una extensión aproximada de 2 km cuadrados y cuenta con numerosos monumentos, dado que, en su época de mayor apogeo, en la ciudad se construyeron pirámides, palacios, juegos de pelota y temazcales.

En primer lugar, cabe destacar la Plaza del Jaguar, que constituye el principal acceso al centro ceremonial, y que recibe este nombre por el bajorrelieve representando un jaguar grabado en una roca de la escalinata. El Monolito del Jaguar ha sido interpretado de diversas maneras relacionadas con el calendario mexica y continúa siendo objeto de análisis. Siguiendo con la visita, encontrarás el Juego de Pelota, el Temazcal, la Estructura de la Serpiente, llamada así por una roca saliente en la que está grabada la cabeza de una serpiente que parece surgir del interior de la pirámide.

Los vestigios de estas edificaciones constituyen un imponente recorrido que estimulará sin duda tu imaginación. Si realizas tu visita en días laborales o en horarios menos concurridos, déjate llevar por el silencioso entorno, cierra los ojos un momento y trasládate mentalmente en el tiempo. Sin duda será una experiencia que no olvidarás.